Nacer en año bisiesto: pros y contras


Guillermo Bermejo cumple hoy ocho años o dos contabilizados en bisiestos. Si nacer ya es complicado, hacerlo un 29 de febrero es ya rizar el rizo.
Ya lo dice el refrán: ‘Año bisiesto y año de pares, año de azares’. Al albur del destino, un puñado de personas pueden presumir, aunque sólo sea en broma, de envejecer con lentitud y de sumar velas a sus tartas cada cuatro años.
Esta fecha, que en la cultura popular y para los agoreros está unida al mal fario -‘Año bisiesto, ni casa, ni viña, ni huerto, ni puerto’- tiene su lado amable en Irlanda, donde los bebés nacidos el 29 de febrero reciben un premio de cien euros. Allí, como en el resto de los países sajones, a los nacidos en tan señalada fecha se les conoce como ‘leapers’, palabra cogida del término ‘leap year’, año bisiesto en inglés.
En cuanto a la creencia popular de que estos años tienen algo de siniestro, es cierto que en el imaginario popular lo que se sale de lo habitual se identifica con los malos augurios: los romanos de Julio César (precisamente, fue este emperador romano el que aprobó el ‘calendario juliano’ que incorporó el año bisiesto) evitaban casarse en un mes en el que los templos estaban cerrados por si las moscas.
Lo cierto es que a lo largo de la historia son muchas las catástrofes, que casualidad o no, han sucedido en año bisiesto: el hundimiento del Titanic, el inicio de la Guerra Civil española, el conflicto entre Irán e Irak o sonados asesinatos como los de Gandhi (1948), Robert Kennedy y Luther King (1968), Lennon (1980) o Indira Gandhi (1984).
Claro, que visto con cierta lógica, la lista de desgracias ocurridas en años no bisiestos es mucho mayor.
Cenizos aparte, los años bisiestos también son años olímpicos y de elecciones en Estados Unidos, como los medios se encargan de recordar día tras día.
En fecha tan señalada han nacido personajes ilustres como el escritor inglés John Byron (1692), el compositor italiano Gioacchino Rossini (1792), el Papa Pablo III (1468) o, más cercano, el riojano Martín Zurbano, nacido en Varea el 29 de febrero de 1788. Y a los altares subieron en tal fecha como ésta San Justo y San Macario y un tal Osvaldo.
De vuelta a lo terrenal, los nacidos en esta fecha también han tenido que cargar con su ‘cruz’. Es el caso de Malén Arias, una joven de 64 años -en años bisiestos tiene 16- a la que sus padres no pudieron inscribir en el registro civil el 29 de febrero de 1944 porque «ese día no existía».
Franco era mucho Franco y si él decía que no existía pues no existía: todos los nacidos un 29 de febrero en la dictadura fueron inscritos el 1 de marzo.
Es lo que pone en el DNI de Malén, lo que no sería mayor problema si no fuera porque en otros documentos aparece como nacida el 28 de febrero.
No es de extrañar, por tanto, que haya gente que le felicite el día anterior o al día siguiente y que ella misma reconozca no saber ya ni cuándo celebrarlo.
La singularidad de los nacidos en estas fechas también da juego para la ironía: «Sí, te suelen decir cosas como ‘anda que bien te conservas’ o cosas por el estilo, pero por desgracia el tiempo pasa igual para todos», reconoce Malén.

Posted by Edisson López-Francis Alberto on 04:08. Filed under . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0

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